La primera receta de la ginebra holandesa fue escrita a mediados del siglo XVII por Franciscus Sylvius de Boeel, profesor de la Universidad de Medicina de Leiden. Este médico intentaba obtener un remedio para los cálculos biliares y afecciones renales mezclando alcohol obtenido de cebada, centeno y maíz con bayas de enebro. A este nuevo preparado lo llamó Genievre (“enebro” en francés). El producto rápidamente ganó popularidad y la gente comenzó a llamarlo Genever.
A finales del siglo XVI, los soldados ingleses descubrieron en Holanda la Genever, después de presenciar su efecto en los aliados, y de vuelta a Inglaterra la llevaron con ellos.
En 1689 Guillermo de Orange prohibió todas las importaciones de licores de Francia, y en consecuencia los ciudadanos británicos obtuvieron el derecho de elaborar su propia ginebra.
La razón para hacerse popular fue un decreto de la Reina Anna quien en su reinado (1702 – 1714) aumento los impuestos a las bebidas alcohólicas importadas y redujo los impuestos a los productores locales. Esto potenció la producción local en la isla, permitiendo que la bebida ganara su definitiva popularidad.
Al llegar el siglo XVIII la ginebra se había convertido en la bebida nacional de Inglaterra. Entre 1600 y 1730, la producción nacional de ginebra aumentó de medio millón a cinco millones de galones. Una comisión oficial registró en 1750 que en una de cada cinco casas de Londres se vendía ginebra. En aquel momento, los impuestos eran tan bajos que una pinta de ginebra era más barata que una pinta de cerveza. Inglaterra producía 20 millones de galones de ginebra al año.
Como resultado de un exceso de consumo y de la mala calidad de la ginebra, se incrementaron los impuestos, la ginebra se encareció y aumentó su calidad, y empezó un firme ascenso hacia las clases altas. De esas condiciones tan adversas surgió la ginebra London Dry, la ginebra seca,
El clásico Gin Tonic fue creado por los funcionarios británicos de clase media en el siglo XIX, que fueron enviados a servir al Imperio a exóticos lugares plagados de mosquitos. La quinina que había en la tónica ayudó a contener la malaria y la ginebra ayudaba a beber más tónica.
Los dos tipos de Ginebra que existen son:
La ginebra Holandesa, también conocida como Geneva, Genever, Ginebra, Schiedam o Hollands. Se prepara a partir de grano de malta aplastado, fermentado, rectificado y alcoholes de baja graduación que son destilados para obtener el producto final. La destilación resultante es mezclada con los agentes aromatizantes y saborizantes, que destilada nuevamente resulta en un producto final de 43º a 44º. De esta forma, el gin holandés cuenta con cierto aroma a malta y tiene un cuerpo fuerte. En ocasiones, se le suele agregar al producto final jarabe de azúcar.
La ginebra inglesa, que es elaborada con un alcohol de mayor graduación, que luego es reducido con agua. Al igual que la holandesa, es aromatizada y luego destilada hasta llegar a una graduación alcohólica que ronda entre los 40º y 47º.
El condimento que se utiliza para aromatizar el gin es el enebro, mas algún otro saborizante que se encuentra en menor proporción y que dependerá de cada productor. La Clave esta en la combinación de estos elementos, un secreto de la destilación que cada productor guarda secretamente.
La Ginebra no producida en Holanda suele ser seca. Quiere decir que la frase ‘London Dry Gin’ se podrá leer en su etiqueta independientemente del lugar de producción de la bebida.
En resumen se puede decir que la ginebra holandesa es un poco más fuerte, con un sabor más marcado a malta, tiene muy buen cuerpo y se suele consumir sola y fría. En cambio, la ginebra inglesa es más suave, con un delicado aroma a enebro e ideal como ingrediente para el Gin Tonic.
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